Cuándo y cómo se levanta el Niño Dios en México

En muchas casas mexicanas, la celebración de la Navidad no termina el 25 de diciembre, sino que se extiende hasta el 6 de enero, con la llegada de la festividad de los Tres Reyes Magos. Es en ese momento cuando comienza una tradición especial: levantar al Niño Dios del nacimiento.

Desde la noche del 6 de enero, tras la cena y después de partir la tradicional rosca de reyes, se retira la figura del Niño Jesús del pesebre donde ha permanecido desde Navidad. Esta tarea suele realizarse con devoción, y en muchas familias corre a cargo del padrino o la madrina que lo recibió como regalo ese año.

Levantar al Niño no es solo un acto simbólico, sino el inicio de un ritual importante. Una vez fuera del pesebre, se le “viste” con ropa nueva, a menudo fina o representativa, como si fuera un niño real que crece y necesita nuevos atuendos. Este momento une a la familia en torno a la fe y las costumbres arraigadas.

Todo esto tiene un propósito más allá de la tradición: preparar al Niño Jesús para ser bendecido el 2 de febrero, Día de la Candelaria. Ese día, las familias llevan al Niño vestido a la iglesia, acompañados de tamales y atole, en una celebración que mezcla lo religioso con lo comunitario.

Así, levantar el nacimiento no es solo recoger una figura, sino un acto de fe, gratitud y continuidad que conecta a las familias mexicanas con sus raíces a lo largo del tiempo.

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