Cuándo y por qué se guarda el pesebre

Una de las tradiciones más entrañables de la Navidad es montar el pesebre en casa. Desde días antes de Nochebuena, muchas familias colocan con cariño cada figura, esperando con ilusión la llegada del Niño Jesús el 24 de diciembre. Pero surge una pregunta cada año: ¿cuándo toca desmontarlo?

La respuesta más tradicional señala que el pesebre debe guardarse el 6 de enero, día en que se celebra la Epifanía del Señor, también conocido como el Día de Reyes. Este día conmemora la visita de los Reyes Magos al niño Jesús, un momento clave en la historia que completa el relato navideño. Guardar el pesebre ese día no es solo una costumbre, sino un acto simbólico: cierra el ciclo de fiestas con respeto y devoción.

En muchos hogares, la jornada del 6 de enero se convierte en una pequeña ceremonia. Se observa por última vez la escena, a veces con los niños buscando los Reyes ya colocados cerca del portal, y luego se guarda todo con cuidado, esperando al año siguiente. Algunos incluso retiran al Niño Jesús el día de la Presentación del Señor, el 2 de febrero, aunque es menos común.

Sea cual sea la fecha exacta, lo importante es que el pesebre no desaparezca de forma apresurada el día después de Navidad. Su presencia durante esas semanas de enero recuerda que la celebración no termina con los regalos, sino con la reflexión y el agradecimiento. Y al guardarlo, se cierra con calma una temporada llena de esperanza.

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