¿Hasta qué punto puede aguantar el calor el cuerpo humano?

Cuando se trata de resistir el calor, el cuerpo humano tiene un límite muy estrecho. Una temperatura corporal de 43 °C (109,4 °F) ya es extremadamente peligrosa: en ese punto, es probable que ocurran convulsiones, daño cerebral severo o un colapso cardiorrespiratorio. A esta altura, la supervivencia es rara y depende de una atención médica inmediata.

Por encima de los 44 °C (111,2 °F), la muerte es casi segura. Los órganos comienzan a fallar, el cerebro sufre estragos y el corazón ya no puede mantener la circulación. Sin embargo, hay casos asombrosos: algunas personas han sobrevivido hasta con 46,5 °C (115,7 °F) de temperatura interna, generalmente gracias a un rescate rápido y tratamiento intensivo.

Esto no significa que el cuerpo esté preparado para soportar tales extremos. La temperatura normal ronda los 37 °C, y cuando sube más allá de los 40 °C, ya hablamos de una fiebre alta que requiere atención. El calor externo, especialmente en olas de calor intensas o en ambientes cerrados, puede elevar rápidamente la temperatura interna, llevando al agotamiento o al golpe de calor.

Lo más preocupante es que estos límites están muy cerca de lo que hoy se observa en algunas regiones del planeta, donde las temperaturas ambientales extremas —sumadas a la humedad— hacen que el cuerpo no pueda enfriarse por sudoración. En ese escenario, incluso una persona sana puede entrar en peligro en cuestión de horas.

Con el cambio climático, entender estos límites no es solo curiosidad médica, sino una necesidad urgente para proteger vidas.

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