El secreto para un buen remojo
Para empezar, la regla básica es usar tres partes de agua por una de legumbres.
Esto debe durar unas 12 horas, por lo que lo ideal es dejarlas ya desde el día anterior.
Las pondremos en agua fría y podemos cambiar el agua una o dos veces durante el remojo para evitar las molestas flatulencias.
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