El origen del término "ruido blanco"

Muchas personas utilizan el ruido blanco para concentrarse, relajarse o conciliar el sueño, pero pocos conocen de dónde viene realmente su curioso nombre. La explicación no pertenece al ámbito de la música ni de la psicología, sino a la física de las ondas.

El término surge por una analogía directa con la luz blanca. En la naturaleza, la luz blanca que percibimos —como la luz del sol— no es un color único, sino la combinación simultánea de todos los colores del espectro visible. Si pasamos esa luz por un prisma, vemos cómo se separa en rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta.

Con el sonido ocurre algo prácticamente idéntico. El ruido blanco es una señal acústica que contiene todas las frecuencias sonoras audible por el ser humano, emitidas exactamente a la misma intensidad o potencia. Como se distribuye de manera uniforme a lo largo de todo el espectro de frecuencias (medido en hercios), los científicos decidieron bautizarlo haciendo referencia al fenómeno óptico.

Esa distribución constante es lo que le otorga su característico sonido similar al estático de una televisión sin señal o al de la lluvia constante. Al ocupar todo el espectro disponible, tiene la capacidad de bloquear otros sonidos repentinos, convirtiéndose en una herramienta ideal para enmascarar ruidos molestos en nuestro entorno.

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