¿Qué nivel de ruido es ideal para dormir?

Descansar bien comienza con un ambiente silencioso. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el nivel de ruido recomendado para un sueño reparador no debe superar los 35 decibeles durante la noche. Es más o menos el sonido de un susurro o el zumbido lejano de una nevera.

Este umbral no es solo un detalle técnico: los ruidos por encima de esta intensidad pueden interrumpir los ciclos del sueño, aunque no nos demos cuenta. A largo plazo, afectan la calidad del descanso y, por ende, nuestra salud.

El problema es que, en muchas ciudades y hogares, mantener esos 35 decibeles es casi un lujo. El tráfico, las conversaciones en la calle, las sirenas o incluso el ruido de la calefacción pueden elevar fácilmente el volumen por encima de lo recomendado. Y aunque contemos con ventanas dobles o aislamiento acústico, ciertos sonidos —sobre todo los bajos frecuentes, como el estruendo de un camión— logran colarse.

Por eso, muchas personas recurren a soluciones como tapones para los oídos, máquinas de sonido blanco o ventiladores que generan un ruido constante para enmascarar las interrupciones externas. Pequeños ajustes, como cerrar bien ventanas o usar cortinas gruesas, también ayudan.

En un mundo cada vez más ruidoso, cuidar el silencio en la habitación es una forma de cuidar la salud. No se trata de lograr el silencio absoluto —algo casi imposible—, sino de crear un entorno más tranquilo, donde el cuerpo y la mente puedan relajarse de verdad.

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