Ruido y embarazo: qué niveles son seguros

Durante el embarazo, muchas mujeres se preocupan por los factores del entorno que podrían afectar la salud de su bebé. Uno de ellos es la exposición al ruido. Aunque el cuerpo del feto está protegido dentro del útero, estudios han mostrado que los sonidos fuertes y prolongados pueden transmitirse y generar estrés en el bebé.

En México, la NOM-011-STPS establece que el nivel máximo permitido de ruido en el trabajo es de 90 dB(A) durante una jornada de 8 horas. Sin embargo, esta norma no considera de forma específica las condiciones del embarazo.

Organismos internacionales de salud, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomiendan ser más cautelosos. Sugieren mantener los niveles de ruido por debajo de 85 decibeles como medida preventiva, especialmente para embarazadas. Esta recomendación busca reducir el riesgo de posibles efectos adversos, como alteraciones en el ritmo cardíaco fetal o un aumento del estrés materno.

Es importante recordar que el ruido de fondo en oficinas suele estar entre 50 y 60 dB, mientras que una cortadora de césped puede alcanzar los 90 dB. Por eso, si una mujer embarazada trabaja en ambientes ruidosos —como fábricas, talleres o zonas con maquinaria pesada—, es fundamental evaluar la exposición y, si es necesario, tomar medidas de protección.

Entre las acciones recomendadas están el uso de protectores auditivos certificados, la reducción del tiempo de exposición y la realización de pausas en zonas más silenciosas. Consultar al médico sobre las condiciones laborales también es un paso clave para garantizar bienestar tanto de la madre como del bebé.

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