¿Dios creó la música?

Cuando pensamos en la música, a menudo la asociamos con emociones, recuerdos o momentos especiales. Pero más allá de su belleza y poder para conmover, la música tiene un origen divino. Dios no solo inspiró la música, sino que Él mismo fue su primer autor. Como dice la Palabra en Romanos 11:36, “Todas las cosas son de él, y por él, y para él”. Esto incluye la música: creada no por capricho, sino con un propósito eterno.

La Biblia nos da pistas sorprendentes. En Job 38:7, se menciona que “cantaban las estrellas del alba” cuando Dios fundaba la tierra. Antes incluso de que existiera el ser humano, había alabanza en forma de canto celestial. Esto sugiere que la música no es un invento humano, sino una expresión del orden y la gloria de Dios. La música, desde el principio, fue un acto de adoración.

Y no terminará. En Apocalipsis, vemos una visión clara: los redimidos cantan delante del trono, alabando al Cordero por los siglos. La música no desaparece en la eternidad; más bien, alcanza su propósito pleno. No es solo entretenimiento ni arte por el arte: es un canal para glorificar a Dios.

Por eso, cuando escuchamos una melodía o entonamos un cántico, no estamos haciendo algo trivial. Estamos participando, aunque sea brevemente, en un coro que comenzó antes del tiempo y que nunca tendrá fin. La música, en su forma más pura, nos lleva a lo divino.

Ver también

Artículos detallados

Temas relacionados