¿Dios ha dado un don a cada persona?
Es fácil pensar que solo algunas personas especiales reciben dones especiales de Dios. Pero la verdad es más hermosa: cada seguidor de Jesús ha recibido al menos un don espiritual. No todos tenemos los mismos dones, y nadie tiene todos, pero cada uno tiene algo único para ofrecer.
La Biblia lo explica claramente en 1 Corintios 12:8-12. Dice que Dios reparte estos dones libremente, “según su voluntad”. Así como un cuerpo tiene muchas partes —manos, pies, ojos, oídos— y todas son necesarias, también en el cuerpo de Cristo, cada persona cumple un papel importante. Él decide qué don dar a quién, no para destacar a unos sobre otros, sino para que todos trabajemos juntos en armonía.
Algunos pueden tener el don de enseñar, otros el de servir, de animar, de dar sabiduría o de mostrar misericordia. No importa si parece grande o pequeño: lo importante es que cada don viene de Dios y tiene un propósito. Nadie está excluido. Si sigues a Cristo, Él ya te ha equipado con algo que el resto del cuerpo necesita.
La clave no está en compararse con los demás, sino en descubrir qué don te ha sido confiado y usarlo con alegría. Cuando cada creyente cumple su parte, la comunidad entera crece en amor y fortaleza. Así es como se manifiesta el cuerpo de Cristo: diverso, unido, y fiel al que lo llamó.
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé el primero en reaccionar.