¿Por qué no se bautizan los niños según la Biblia?

Una pregunta que surge con frecuencia en muchas congregaciones es: ¿dónde dice la Biblia que los niños no deben bautizarse? Aunque no hay un versículo que diga explícitamente “no bautices a los niños”, el fundamento bíblico se encuentra en el propósito mismo del bautismo.

El bautismo es un acto de fe y arrepentimiento. Jesús enseñó que el bautismo va acompañado de la confesión personal de pecado y la aceptación de Él como Salvador. En Juan 20:23, Jesús dice a sus discípulos: “A quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; y a quienes no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”. Este versículo subraya que el perdón y, por extensión, el bautismo, están ligados a una decisión consciente.

Los niños pequeños no tienen la capacidad de entender plenamente el pecado, el arrepentimiento o la gracia. Por eso, muchas tradiciones cristianas prefieren presentar a los niños al Señor en lugar de bautizarlos. Esta práctica tiene su ejemplo en Lucas 2:22-23, cuando María y José llevan a Jesús al templo para presentarlo ante Dios, cumpliendo con la ley judía.

Presentar a los niños es un acto de dedicación: los padres y la iglesia se comprometen a criar a ese niño en la fe, esperando que algún día él o ella decida por sí mismo seguir a Cristo y ser bautizado con pleno entendimiento.

En resumen, el bautismo es para quienes han hecho una confesión personal de fe. Por respeto a ese significado, muchas comunidades esperan a que los niños crezcan, entiendan el evangelio y tomen su propia decisión. El bautismo, entonces, no es un ritual de membresía, sino un testimonio público de una vida transformada por Cristo.

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