¿La Virgen María fue siempre virgen? Lo dice la Biblia y la tradición
Una de las creencias más profundas de la fe católica es que María, la madre de Jesús, fue siempre virgen. Aunque la palabra exacta "siempre virgen" no aparece en un solo versículo de la Biblia como una frase directa, el fundamento de este dogma está firmemente arraigado en el texto sagrado y en la interpretación constante de la Iglesia.
En el Evangelio, cuando el ángel anuncia a María que dará a luz a Jesús, se destaca su virginidad: “He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1:38). Este hecho subraya que Jesús fue concebido “por obra del Espíritu Santo”, sin intervención humana. Esta verdad es esencial para entender la divinidad de Cristo.
Además de los textos bíblicos, la tradición de la Iglesia desde sus primeros siglos defiende esta creencia. Como señala san Epifanio en el año 374, en su obra Ancoratus, Jesús “fue engendrado de modo perfecto por santa María, la siempre virgen, por obra del Espíritu Santo”. Este título —“siempre virgen”— no se refiere solo al momento del nacimiento de Jesús, sino a toda su vida.
María como “siempre virgen” no es solo una cuestión de doctrina, sino un testimonio de su total entrega a Dios. Su virginidad simboliza una fidelidad inquebrantable, un corazón plenamente consagrado al plan divino.
Aunque algunos interpretan que los “hermanos de Jesús” mencionados en la Biblia prueban que María tuvo otros hijos, la tradición cristiana entiende esos pasajes de otra manera, señalando que el término se usaba también para primos o parientes cercanos.
En conjunto, Escritura, tradición y fe del pueblo cristiano han sostenido por siglos que María fue virgen antes, durante y después del nacimiento de Jesús.
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