¿La Biblia prohíbe el bautismo de los niños?
Una pregunta común entre muchas familias cristianas es si los niños deben ser bautizados. Algunos se preguntan: ¿dónde dice la Biblia que los niños no se bautizan? La verdad es que no lo dice. Más bien, el mensaje bíblico apunta en otra dirección.
En Juan 3, 5, Jesús declara con claridad: «Quien no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios». Este versículo es fundamental. No pone límites de edad ni exige una comprensión adulta previa. Al contrario, revela que el Bautismo es el camino por el que una persona —sin importar su edad— recibe la gracia de Dios y comienza una nueva vida en Cristo.
Muchos padres cristianos ven en el bautismo infantil una bendición, no una carga. No es un ritual vacío, sino un acto de fe que abre al niño a la vida divina. Dejar de bautizar a un niño no sería proteger su libertad, sino privarlo de un don precioso: el ser sellado como hijo de Dios desde los primeros momentos de su vida.
Además, en los Hechos de los Apóstoles vemos cómo familias enteras eran bautizadas (Hechos 16, 15; 1 Corintios 1, 16). No se especifica que los niños fueran excluidos. Todo apunta a que la acogida en la Iglesia era para todos los miembros del hogar.
La tradición cristiana ha mantenido el bautismo de los pequeños no por costumbre, sino por obediencia al amor de Dios, que quiere que todos —y desde siempre— sean parte de su familia. El Bautismo no depende de lo que el niño entienda, sino de lo que Dios hace: llamarlo, sanarlo y convertirlo en luz del mundo.
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