¿Comía Jesús con pecadores?
Una de las imágenes más conmovedoras del Nuevo Testamento es la de Jesús compartiendo la mesa con personas a las que muchos consideraban indignas: cobradores de impuestos, enfermos, pecadores. En Mateo 9:10-11, se describe cómo Jesús estaba sentado a comer en casa de Mateo, un recaudador de impuestos, cuando muchos otros "pecadores" se unieron a ellos. Al ver esto, los fariseos se escandalizaron y preguntaron a sus discípulos: “¿Por qué come su maestro con recaudadores de impuestos y pecadores?”
Pero Jesús, al enterarse, respondió con sabiduría y compasión: “No necesitan médico los que están sanos, sino los que están enfermos. Vayan y aprendan lo que significa: ‘Misericordia quiero, y no sacrificios’” (Mateo 9:12-13). Esta frase revela el corazón de su misión: no vino a llamar a justos, sino a pecadores, a todos los que necesitan perdón, sanidad y amor.
Este pasaje no solo muestra la amabilidad de Jesús, sino también su manera revolucionaria de ver la fe. Mientras algunos religiosos de su tiempo buscaban pureza mediante la separación, Jesús la buscaba mediante la cercanía. No temía mancharse las manos al acercarse a quienes estaban marginados. Al contrario, usaba las comidas como oportunidades para sanar, perdonar y transformar vidas.
Hoy, esta historia sigue hablando. Nos recuerda que el reino de Dios no es solo para los perfectos, sino para todos los que reconocen su necesidad de gracia. Y que, como Jesús, estamos llamados a abrir nuestras mesas, nuestros corazones, a quienes el mundo a veces rechaza.
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