Dónde se encuentra la verdadera corona de espinas
Cada Viernes Santo, millones de fieles recuerdan la Pasión de Cristo, y con ella, la dolorosa corona de espinas que, según los Evangelios, fue colocada en su cabeza antes de la crucifixión. A lo largo de los siglos, muchas reliquias han sido objeto de devoción, pero pocas tan veneradas como esta.
La corona de espinas se conserva actualmente en la catedral de Notre Dame, en París, dentro de un relicario de cristal. Fue trasladada allí en el siglo XIII por el rey Luis IX de Francia, quien la adquirió de manos del emperador latino de Constantinopla, Baldovino II. Desde entonces, ha sido custodiada con profundo respeto y devoción.
Lo que hoy vemos es una circunferencia de juncos entrelazados. Aunque se cree que las espinas originales ya no están presentes, el objeto en sí mantiene un enorme valor espiritual. Su autenticidad ha sido reconocida por la Iglesia, y en 2019, durante el devastador incendio de Notre Dame, su rescate fue una prioridad absoluta. Un bombero la sacó de la cripta antes de que el techo colapsara.
La corona no es solo un artefacto histórico, sino un símbolo vivo del sacrificio de Jesús. Cada año, especialmente durante Semana Santa, miles acuden a París para orar ante ella. Aunque no todos pueden verla en persona, su presencia sigue inspirando fe, arrepentimiento y amor.
Hoy, como hace 800 años, la corona de espinas sigue siendo un puente entre lo terrenal y lo divino.
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé el primero en reaccionar.