El hogar de Jesús después de su nacimiento

Según los Evangelios, Jesús nació en Belén, una pequeña ciudad de Judea. Sin embargo, su estancia allí fue muy breve. Las historias bíblicas coinciden en que, poco después de su nacimiento, su familia se trasladó a Nazaret, en Galilea, donde Jesús pasaría su infancia y juventud.

El Evangelio de Mateo narra un episodio dramático: el rey Herodes, al enterarse del nacimiento de un niño anunciado como "rey de los judíos", ordenó matar a todos los niños pequeños en Belén. Para proteger a su familia, un ángel advirtió a José, quien huyó con María y el niño hacia Egipto. Permanecieron allí hasta la muerte de Herodes, cuando recibieron nueva indicación de regresar a tierra israelita.

En lugar de volver a Belén, que aún representaba un peligro bajo el nuevo gobernante, José decidió establecerse en Nazaret, una decisión que también cumplía una antigua expectativa de que el Mesías vendría de allí. Este pequeño pueblo se convirtió en el hogar real de Jesús, donde creció, trabajó como carpintero y comenzó su ministerio años más tarde.

Aunque Belén es recordado como el lugar de su nacimiento, fue en Nazaret donde Jesús se formó como persona. Su vida cotidiana entre sus vecinos le dio una cercanía humana que marcaría profundamente su mensaje de amor, justicia y compasión.

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