¿Por qué flotamos mejor en el mar que en el río?
Si alguna vez has nadado en el mar y luego en un río o piscina, quizás hayas notado que es más fácil mantenerte a flote en el agua salada. Y no es solo una impresión: es ciencia pura. El cuerpo flota mejor en el mar que en el agua dulce, como la de los ríos o piscinas, y todo se debe a la densidad del agua.
El agua de mar contiene una gran cantidad de sal disuelta, lo que la hace más densa que el agua dulce. Cuanto más densa es el agua, más fuerza ejerce hacia arriba sobre cualquier objeto que entra en ella —esto se conoce como empuje. Así, cuando entras al mar, esa fuerza adicional te ayuda a flotar como si el agua te sostuviera con más facilidad.
Es un fenómeno similar al que ocurre con un huevo: si lo pones en agua dulce, se hunde. Pero si lo colocas en agua con mucha sal, flota. Lo mismo le sucede a nuestro cuerpo. En un lago o río, donde el agua es dulce, el empuje es menor, así que tienes que hacer un esfuerzo mayor para mantenerte a flote.
Por eso, muchas personas se sienten más livianas y relajadas al nadar en el mar. No estás imaginándolo: el agua salada realmente te ayuda a flotar. Así que la próxima vez que vayas a la playa, recuerda: no es magia, es la sal.
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