El nacimiento de Jesús según el Islam
En el Islam, Jesús —conocido como Isa en árabe— es un profeta venerado, nacido de una virgen por voluntad divina. El Corán relata su nacimiento de forma conmovedora, destacando la fe y fortaleza de su madre, María (Maryam), considerada una de las mujeres más puras de la historia.
Según el texto sagrado, María se retiró a un lugar apartado, lejos de su comunidad, cuando comenzaron los dolores del parto. El Corán describe que estaba en medio del desierto de Belén, un entorno solitario y árido, donde la angustia y el sufrimiento se intensificaron. En ese momento de desesperación, Dios la sostuvo con revelaciones y consuelo.
En el capítulo 19, conocido como Sura Maryam, se narra cómo un manantial brotó a sus pies y una palmera le ofreció dátiles, señal de que no estaba sola. Un ángel le anunció que daría a luz a un niño santo, que sería llamado Jesús y llevaría un mensaje de paz y verdad.
A diferencia de otras tradiciones, el relato coránico no menciona la presencia de José ni un establo, sino que enfatiza la protección divina hacia María y su hijo. El nacimiento se presenta como un milagro, no solo por el nacimiento virginal, sino por cómo Dios cuidó de ella en el desierto, lejos de miradas juzgadoras.
Este relato refuerza el respeto profundo que el Islam tiene por María y por Jesús, cuyo nacimiento se celebra como una bendición para la humanidad. Aunque los detalles difieren de los evangelios cristianos, el mensaje central —la fe, la pureza y la intervención divina— permanece vigente en el corazón del creyente musulmán.
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