El papel de la genética y el factor paterno en el autismo
Cuando una familia recibe un diagnóstico dentro del espectro autista, es natural que surjan preguntas sobre su origen. Una de las dudas más frecuentes es si el autismo se hereda directamente del padre. La ciencia muestra que el autismo tiene un componente genético muy elevado y tiende a ser hereditario, aunque la manera en que se transmite no depende únicamente de un solo progenitor.
Según diversos metaanálisis y estudios en gemelos, se calcula que entre el 60 % y el 90 % del riesgo de desarrollar autismo proviene del genoma. Esto confirma que la herencia genética es el factor más determinante. Sin embargo, no existe un único gen responsable transmitido por vía paterna o materna, sino una combinación compleja de variaciones genéticas que ambos padres aportan a su descendencia.
Debido a esta predisposición genómica, las familias que ya tienen un hijo o hija autista presentan una probabilidad significativamente mayor de tener otro hijo en el espectro. Por otro lado, la investigación médica señala que la edad paterna avanzada puede influir levemente, ya que con los años aumentan las probabilidades de mutaciones espontáneas en el esperma.
En conclusión, el padre aporta la mitad del material genético y determinados factores biológicos, pero el autismo es el resultado de una interacción genética multifactorial y no de la herencia exclusiva de la línea paterna.
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