¿Es el Mont d’Or como el Camembert? La verdad sobre estos quesos cremosos

Si alguna vez has sostenido una caja de Mont d’Or en tus manos, probablemente te llamó la atención su presentación única. A simple vista, su corteza blanca y esponjosa puede recordar al Camembert, pero hay matices que los distinguen. Ambos tienen una corteza florida, es decir, cubierta por moho blanco que favorece una textura suave y un sabor complejo, pero ahí terminan muchas semejanzas.

Mientras que el Camembert se sirve en ruedas más pequeñas y se corta en porciones, el Mont d’Or —también conocido como Vacherin du Haut-Doubs— es más ancho, más bajo y se vende directamente en su pequeña caja de madera. Esta caja no es solo decorativa: ayuda a mantener la forma del queso, especialmente cuando está bien maduro y se vuelve casi líquido por dentro. Un detalle curioso que comparten ambos quesos es la cinta de abeto que los rodea. Esta no solo sirve para mantenerlos unidos, sino que también aporta un ligero aroma resinoso que realza su sabor.

Otro dato poco conocido es que el Mont d’Or francés se produce en las fruitières, pequeñas queserías tradicionales de la región del Jura, igual que el famoso Comté. Esto habla de un proceso artesanal y de temporada —generalmente disponible entre septiembre y marzo—, lo que lo convierte en un verdadero manjar esperado por los amantes del queso.

Así que, aunque el Mont d’Or y el Camembert compartan cierto aire superficial, su textura, presentación y experiencia gastronómica son bien distintos. Si buscas algo cremoso, intenso y con carácter, el Mont d’Or merece un lugar en tu tabla de quesos.

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