¿Por qué es difícil dormir con el TDAH?

Millones de personas con TDAH luchan cada noche por conciliar el sueño. No es solo cuestión de cansancio: el trastorno por déficit de atención tiene una conexión profunda con los problemas del sueño. Insomnio, dificultad para mantener un horario estable de sueño o sensación de inquietud en las piernas al acostarse son experiencias comunes.

El cuerpo y la mente con TDAH a menudo funcionan en "modo acelerado". Aunque la persona esté exhausta, el cerebro parece no recibir la señal de apagado. Esto puede deberse a un retraso en la fase de sueño-vigilia, un trastorno en el que la persona naturalmente se duerme y despierta mucho más tarde de lo socialmente aceptado. Sumado a esto, algunos medicamentos para el TDAH, especialmente si se toman por la tarde, pueden interferir con el descanso nocturno.

Pero no todo es biológico. Las rutinas irregulares, el uso excesivo de pantallas por la noche o la ansiedad asociada al TDAH también juegan un papel clave. El resultado es un círculo vicioso: falta de sueño empeora la concentración, la impulsividad y el control emocional al día siguiente, lo que a su vez dificulta dormir bien esa noche.

La buena noticia es que mejorar el sueño es posible. Establecer una rutina constante, limitar la estimulación antes de dormir y hablar con un profesional sobre ajustes en medicación o terapias conductuales puede marcar una gran diferencia. Dormir mejor no cura el TDAH, pero sí ayuda a manejarlo con más claridad y calma.

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