¿Dormir un poco o quedarse en blanco?
Cuando la noche se complica y las horas vuelan, surge la gran duda: ¿vale la pena dormir apenas unos minutos o es mejor aguantar despierto? La respuesta de la ciencia es clara: siempre es mejor descansar un poco que no dormir nada en absoluto. Incluso una breve cabezadita ayuda al cerebro a recuperar cierta energía y procesar la información acumulada durante el día.
Sin embargo, el tiempo que elijas para esa pequeña siesta marca una gran diferencia. Si duermes entre 30 y 45 minutos, es muy probable que te despiertes en mitad de una fase de sueño profundo, provocando lo que se conoce como inercia del sueño, esa sensación de estar mareado o más cansado que antes de acostarte.
Para evitar esa pesadez, lo ideal es intentar dormir al menos entre 90 y 110 minutos. Este intervalo permite que tu cuerpo complete un ciclo de sueño entero, pasando por las distintas etapas de descanso y permitiéndote despertar al final del ciclo. De este modo, te sentirás mucho más despejado y listo para afrontar la jornada, minimizando el impacto de haber dormido tan poco.
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