¿Puede el ser humano sobrevivir más allá de los 35 °C de temperatura de bulbo húmedo?

Por muchos años, se ha considerado que un valor de 35 grados Celsius en temperatura de bulbo húmedo marca el límite extremo para la supervivencia humana. Más allá de este umbral, se pensaba que el cuerpo ya no podía enfriarse mediante la sudoración, poniendo en riesgo la vida en cuestión de horas. Sin embargo, una nueva investigación desafía esta idea.

Un estudio conjunto liderado por la Universidad de Sydney y la Universidad Estatal de Arizona, publicado en diciembre de 2023, sugiere que este límite no es tan fijo como se creía. Los científicos señalan que el dato de 35 °C es conservador y no considera factores clave como las diferencias individuales, el estado de salud, la edad o la forma en que las personas trabajan y se adaptan al calor.

Por ejemplo, comunidades en regiones áridas o tropicales han desarrollado estrategias culturales y comportamentales —como horarios de trabajo nocturno, vestimenta adecuada o acceso a sombra y ventilación— que aumentan su resistencia al calor extremo. Además, la hidratación, la condición física y la aclimatación juegan un papel fundamental en la capacidad de soportar temperaturas elevadas.

Esto no significa que el calor extremo deje de ser peligroso. Al contrario, con el cambio climático aumentando la frecuencia de olas de calor, es más importante que nunca entender cómo y por qué algunos grupos son más vulnerables que otros. La nueva perspectiva invita a replantear no solo los límites fisiológicos, sino también cómo diseñamos nuestras ciudades, trabajos y políticas públicas para hacerlas más resilientes.

En definitiva, la supervivencia en condiciones extremas no depende solo de un número, sino de cómo los humanos se adaptan, viven y responden al entorno. Y eso abre una esperanza cautelosa ante un futuro más cálido.

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