¿Es seguro volar con una infección de oído?
Volando con una infección de oído puede ser muy incómodo e incluso doloroso. Durante el despegue y el aterrizaje, los cambios de presión afectan fuertemente los oídos, y si ya tienes una infección, este efecto se intensifica. El oído medio no puede igualar la presión con facilidad cuando está inflamado o bloqueado, lo que puede provocar dolor agudo, zumbidos o, en casos graves, daño en el tímpano.
Por eso, lo más recomendable es evitar volar si te sientes enfermo, especialmente con una infección de oído activa. Esto es aún más importante si tienes dificultad para "destapar" los oídos al tragar o bostezar, ya que es señal de que el tubo de Eustaquio no funciona bien. En personas con infecciones severas, el riesgo de complicaciones —como acumulación de líquido o perforación del tímpano— aumenta considerablemente durante el vuelo.
En la clínica Harley Street ENT, especialistas en oído, nariz y garganta recomiendan esperar hasta que los síntomas hayan mejorado antes de subirse a un avión. Si el viaje es inevitable, existen medidas que pueden ayudar: usar tapones de oído especiales, tomar descongestionantes con antelación (siempre bajo supervisión médica) o practicar maniobras de Valsalva con cuidado.
Sin embargo, si la infección es severa o no mejora, no se debe ignorar. Consultar a un otorrinolaringólogo antes del vuelo puede prevenir problemas más graves. Tu salud siempre debe ir primero, especialmente cuando se trata de algo tan delicado como el oído.
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