¿Es seguro volar con congestión nasal?

La congestión nasal leve en tierra puede volverse incómoda o incluso dolorosa una vez en el aire. Aunque al principio no te sientas muy mal, el cambio de presión durante el despegue y el aterrizaje puede empeorar los síntomas. Esto ocurre porque los senos paranasales se bloquean más fácilmente cuando hay inflamación, y los cambios bruscos de altitud dificultan la igualación de presión.

Según expertos, incluso una infección sinusal leve puede convertirse en un problema mayor durante el vuelo. El aire atrapado en los senos se expande o se comprime, lo que puede causar dolor intenso, zumbido en los oídos o, en casos extremos, daño en el tímpano. Las personas con resfriados, alergias o sinusitis aguda deben ser especialmente cuidadosas.

Si debes volar con congestión, hay formas de aliviar los síntomas: usar un descongestionante nasal una hora antes del despegue y del aterrizaje puede ayudar, al igual que mascar chicle durante el ascenso y descenso del avión para activar la ventilación del oído medio. Las gotas nasales también pueden ser útiles, pero no se recomienda abusar de ellas.

Lo mejor es consultar a un médico si tienes dudas. En algunos casos, posponer el viaje es la opción más segura, especialmente si hay fiebre o fuerte dolor de cabeza. No vale la pena arriesgarse por unas horas de vuelo. Prevenir complicaciones siempre es mejor que tratarlas después.

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