¿La misofonía está relacionada con el TEA?

La misofonía, una fuerte reacción emocional a ciertos sonidos cotidianos como masticar, respirar o escribir, es un fenómeno que cada vez se entiende mejor. Aunque no es un trastorno en sí mismo, muchas personas que la experimentan suelen tener condiciones subyacentes, entre ellas el Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Las personas con TEA a menudo presentan una percepción sensorial diferente al resto. Esto incluye una hipersensibilidad auditiva, visual o táctil. En este contexto, la misofonía puede manifestarse como una respuesta intensa a sonidos que para otros son insignificantes. Un crujido de chicle o el ruido de un teclado pueden desencadenar irritación, ansiedad e incluso ataques de pánico en quienes la padecen.

Aunque no todas las personas con TEA tienen misofonía, estudios recientes sugieren que hay una conexión significativa entre ambos. La hipersensibilidad auditiva, común en el espectro, podría ser el terreno fértil donde se desarrolla esta reacción extrema a ciertos sonidos. No obstante, también se ha observado misofonía en personas sin TEA, lo que indica que no es exclusiva de este grupo.

Entender esta relación ayuda a mejorar el apoyo y las estrategias de manejo. Pequeños ajustes en el entorno, como usar auriculares o crear espacios más silenciosos, pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida de quienes viven con estas sensibilidades.

Reconocer que la misofonía puede ser una expresión de la neurodiversidad es un paso importante hacia una sociedad más inclusiva, donde las diferencias sensoriales no se ignoren, sino que se respeten y comprendan.

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