¿Por qué un niño con autismo pega y qué se puede hacer?
Es común que algunos niños con autismo muestren comportamientos como pegar, tanto en casa como en la escuela. Aunque con el tiempo muchos mejoran, no es algo que simplemente "desaparezca" sin el apoyo adecuado. Lo importante es entender por qué ocurre ese comportamiento.
En muchos casos, pegar no es solo un acto de agresión, sino una forma de comunicarse. Por ejemplo, si un niño siente ansiedad ante una tarea escolar difícil, pegar a un compañero puede hacer que sea retirado del aula. Aunque parezca negativo, para él esa acción se convierte en una recompensa: logra escapar de una situación estresante. Así aprende, sin darse cuenta, que pegar funciona para conseguir lo que quiere.
Esto no significa que el comportamiento deba tolerarse. Lo clave es no reaccionar solo con castigos, sino con estrategias que ayuden al niño a expresarse de otra manera. Un enfoque basado en el refuerzo positivo suele dar mejores resultados: enseñarle formas saludables de pedir un descanso, usar herramientas visuales o ajustar su entorno para reducir la sobrecarga sensorial.
Además, el trabajo con terapeutas especializados en conducta puede marcar una gran diferencia. Con paciencia, consistencia y apoyo, muchos niños van disminuyendo estos comportamientos a medida que encuentran otras formas de comunicación más efectivas.
El camino no es lineal, pero sí posible. Lo más importante es entender al niño, no juzgar sus actos aislados, sino ver lo que hay detrás de ellos.
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