El TDAH más allá de la hiperactividad: ¿Existen niños tranquilos?

Cuando pensamos en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la primera imagen que suele venir a la mente es la de un niño inquieto, que no puede quedarse sentado y se mueve constantemente. Sin embargo, la realidad de este diagnóstico es mucho más amplia y compleja. Muchos niños con TDAH no presentan los síntomas típicos de hiperactividad motora y, de hecho, pueden llegar a ser notablemente tranquilos.

Existe una variante del trastorno en la que predomina la falta de atención. Los menores que la experimentan suelen parecer callados, desorganizados, altamente emotivos o simplemente distraídos, como si estuvieran "en las nubes". Al no causar disrupciones en el aula o en el hogar, estos niños pueden pasar completamente desapercibidos para los adultos que los rodean.

El principal riesgo de esta manifestación silenciosa es la falta de comprensión. Con frecuencia, se les etiqueta erróneamente como perezosos, irresponsables o irrespetuosos cuando no cumplen con sus tareas o parecen ignorar las instrucciones. Esta percepción es injusta y dolorosa, ya que no se trata de una falta de voluntad o de educación, sino de una auténtica dificultad en el funcionamiento de su cerebro para gestionar la atención y organizar los estímulos.

Reconocer que el TDAH también se esconde detrás de la timidez y el silencio es fundamental. Brindar un diagnóstico temprano y un apoyo empático permite que estos niños dejen de ser incomprendidos y reciban las herramientas necesarias para desarrollar todo su potencial.

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