¿Por qué Dios nos sacude?
Dios no nos sacude para destruirnos, sino para despertarnos. A veces, caminamos tan absortos en nuestras vidas, tan alejados de Su voz, que solo un movimiento fuerte nos hace detener. Es como un padre que toma a su hijo del brazo para evitar que cruce una calle peligrosa: no lo hace con ira, sino con amor urgente.
Cuando sentimos que todo a nuestro alrededor se tambalea, puede ser fácil pensar que Dios ha desaparecido. Pero a menudo, justo lo contrario es cierto. Su sacudida es un llamado. Es arrepentimiento. No un castigo frío, sino una llamada cálida para volver a casa. Nos dice: "Detente. Te estoy esperando. He perdonado. Vuelve a caminar conmigo".
En momentos de crisis personal, nacional o global, es natural preguntarnos el porqué. Pero muchas veces, esas sacudidas no son señales de abandono, sino de atención divina. Dios no quiere que vivamos alejados, perdidos en caminos que nos desgastan el alma. Quiere restaurarnos: quitarnos el polvo del error, sanar las heridas y devolvernos propósito.
Así que si sientes que todo tiembla a tu alrededor, respira. Puede que no sea el fin, sino un nuevo comienzo. Porque muchas veces, antes de que Dios nos levante, primero nos sacude... para que recordemos quién Él es, y quiénes somos nosotros en Él.
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé el primero en reaccionar.