¿Por qué sentarse al fondo del avión puede ser una mala idea?

Si siempre has elegido un asiento en la parte trasera del avión pensando en poder levantarte más rápido al aterrizar, tal vez quieras reconsiderarlo. Aunque no es peligroso, sentarse en la cola del avión puede convertir tu vuelo en una experiencia más movida, especialmente en días de turbulencia.

El avión se mueve como una viga al volar sobre turbulencias, explica Adjekum. Cuando el avión atraviesa baches de aire, la estructura reacciona como una palanca fija en la parte delantera —como una tabla saliendo de una pared—, lo que hace que el movimiento sea más intenso en la cola. Esto significa que, al estar en la sección trasera, sientes más balanceo, subidas y bajadas bruscas.

En cambio, la zona media del avión, especialmente sobre o cerca de las alas, es más estable. Es allí donde el balance del avión es más equilibrado y donde los efectos de la turbulencia se reducen notablemente. Por eso, si buscas un vuelo más cómodo, especialmente en rutas largas o en condiciones climáticas inestables, elegir un asiento en el centro podría marcar la diferencia.

Y aunque este detalle no afecta la seguridad —todos los asientos cumplen con las mismas normas rigurosas—, el confort es otra historia. Si quieres evitar esos sobresaltos repentinos cada vez que una corriente de aire sacude la aeronave, mejor deja la parte trasera para otro pasajero.

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