¿Por qué el queso de Cabrales es tan caro?
El queso de Cabrales, originario de Asturias, en el norte de España, es hoy el queso más caro del mundo, y su precio no es solo por sabor, sino por tradición, exclusividad y regulaciones estrictas.
Para empezar, no cualquiera puede hacer un verdadero Cabrales. Existen normas de la Unión Europea que protegen su denominación de origen. Esto quiere decir que el queso solo puede elaborarse en las aldeas del municipio de Cabrales y en tres pueblos vecinos. Fuera de ahí, no es Cabrales auténtico.
Además, la leche debe provenir exclusivamente de la región. Se trata de leche cruda, mezclada de vacas, ovejas o cabras, que se cura entre 2 y 6 meses en cuevas naturales de montaña. Allí, el clima húmedo y fresco favorece el crecimiento de mohos azules, responsables de su sabor intenso y característico.
Este proceso artesanal, lento y limitado geográficamente, hace que la producción sea mínima. No se puede escalar. Cada pieza se envuelve a mano en hojas de plátano, que ayudan a la maduración y también son un distintivo visual del queso.
El resultado es un producto de lujo, muy buscado por amantes del buen comer, pero también por coleccionistas y restaurantes de alta cocina. Con un kilo que puede superar los 100 euros, el Cabrales no solo es un manjar, sino un símbolo de identidad y calidad que el mundo entero empieza a valorar como nunca.
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