¿Por qué Jesús no bautizaba personalmente?
Es un detalle interesante: aunque Jesús predicó sobre el reino de Dios y llamó a la conversión, los Evangelios nos revelan que él no bautizaba personalmente. Juan 4:2 menciona claramente que eran sus discípulos quienes realizaban el bautismo, no Jesús. Esto puede sorprender, sobre todo cuando sabemos que el bautismo se asocia con el perdón de los pecados.
De hecho, cuando Jesús se acercó a Juan el Bautista para ser bautizado, Juan se resistió. Le dijo: “¿Yo necesito ser bautizado por ti, y tú vienes a mí?” (Mateo 3:14). Juan razonaba correctamente: si el bautismo es para arrepentimiento y perdón, Jesús, siendo sin pecado, no necesitaba ser bautizado. Y tenía razón. Como dice Hebreos 4:15, Jesús fue tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Su bautismo no fue por necesidad personal, sino como un acto de identificación con la humanidad y el inicio de su misión pública.
Entonces, si Jesús no bautizó personalmente, ¿por qué envió a sus discípulos a hacerlo? Probablemente para mostrar que el ministerio no dependía de su presencia física, sino del mensaje y la obra que él inició. Jesús quería que su misión se multiplicara a través de otros.
Además, al no bautizar directamente, Jesús evitó que sus seguidores se dividieran diciendo “yo fui bautizado por Jesús” o “yo por Pedro”. Así, como señala Pablo en 1 Corintios 1:13, nadie podía jactarse de pertenecer a un líder humano. Todo apunta a Cristo.
En resumen, Jesús no bautizó para subrayar su naturaleza sin pecado, para impulsar el trabajo de sus discípulos y para mantener un mensaje unificado centrado en él, no en sus siervos.
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