¿Por qué Jesús se fue al cielo?
La historia de Jesús no terminó el día que resucitó. Según el Nuevo Testamento, después de vencer a la muerte y aparecerse a sus discípulos durante varias semanas, Jesús ascendió al cielo. Este momento, conocido como la Ascensión, no fue una despedida definitiva, sino una transición: Jesús regresó a la presencia de Dios, a su lado derecho, un símbolo de autoridad y gloria.
Esta subida al cielo tiene un profundo significado. No fue solo un acto de desaparecer de la tierra, sino una señal de que su misión terrenal —salvar a la humanidad a través de su vida, muerte y resurrección— había sido cumplida. Desde el cielo, Jesús intercede por los creyentes y espera el momento de su regreso.
Jesús no se fue para dejarnos solos, sino para preparar el camino. La Biblia enseña que volverá, no en secreto ni en silencio, sino con poder y grandeza. Ese día, cumplirá lo que aún falta de las profecías: levantará a los muertos, juzgará con justicia y establecerá el Reino de Dios, donde no habrá más dolor, muerte ni lágrimas.Por eso, la Ascensión no es un final triste, sino una promesa llena de esperanza. Mientras tanto, los seguidores de Jesús viven con expectativa, recordando sus palabras: “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé el primero en reaccionar.