¿Por qué la comunión es solo para los bautizados?

La Cena del Señor, también conocida como la comunión, no es un simple ritual simbólico. Es un acto profundo de fe que celebra nuestra unión con Cristo y con su cuerpo, la iglesia. Por eso, muchas tradiciones cristianas reservan este sacramento para quienes han sido bautizados.

El bautismo es el primer paso visible de pertenencia a Cristo. Representa nuestra unión con Él en su muerte y resurrección. Es el signo de que hemos sido incorporados a su cuerpo por la fe y el Espíritu. Sin esa unión vital, la comunión carecería de significado real.

Como explica bien una reflexión del 7 de noviembre de 2023, nuestra comunión con Cristo en la Cena solo es posible porque primero hemos sido unidos a Él en el bautismo. Así como no puedes participar de una familia sin pertenecer a ella, no se puede compartir el pan del Señor sin haber entrado formalmente al cuerpo de Cristo mediante el bautismo.

El bautismo se vive una vez, pero la comunión se repite. Y no es por costumbre, sino por necesidad espiritual. Mientras el bautismo marca el inicio de la vida cristiana, la Cena la alimenta. Es un recordatorio constante de que vivimos de la gracia de Cristo, que nos sostiene día a día.

Por eso, la iglesia histórica ha mantenido este orden: primero el bautismo, luego la comunión. No como una exclusión, sino como una invitación seria a conocer a Cristo, seguirlo y vivir en comunión con Él y con su pueblo.

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