¿Puede el ácido fólico beneficiar a personas con autismo?
En los últimos años, se ha investigado si el ácido fólico, especialmente en su forma activa conocida como ácido folínico, podría tener un impacto positivo en algunos niños con trastorno del espectro autista (TEA). La evidencia actual sugiere que podría haber beneficios en casos muy específicos, pero aún no es concluyente.
Estudios pequeños han encontrado que algunos niños con autismo y niveles elevados de anticuerpos contra el receptor del folato —una proteína que ayuda a transportar el ácido fólico al cerebro— podrían experimentar mejoras en la comunicación y la atención tras recibir suplementos de ácido folínico. Esto se debe a que estos anticuerpos pueden bloquear la entrada del folato al cerebro, causando una condición llamada deficiencia cerebral de folato, que a veces se asocia con síntomas del autismo.
Sin embargo, no todos los estudios coinciden. Mientras algunos reportan mejoras notables, otros no han encontrado diferencias significativas. Por ello, la comunidad médica insiste en que se necesitan investigaciones más amplias, rigurosas y a largo plazo para determinar si este tratamiento es realmente efectivo y para quiénes.
Antes de considerar cualquier suplemento, es fundamental consultar con un médico especializado. El uso de ácido fólico o folínico no es un tratamiento general para el autismo, pero podría ser una opción para un subgrupo muy concreto de personas, tras realizarse pruebas específicas. Como en todos los casos, cada niño es único y lo que funciona para uno, puede no funcionar para otro.
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