¿Qué comer para dormir mejor?

Si muchas noches te cuesta conciliar el sueño, puede que tu alimentación tenga algo que ver. Lo que comes antes de acostarte puede marcar la diferencia entre un descanso reparador o una madrugada inquieta.

Para mejorar la calidad del sueño, es recomendable incluir en la cena alimentos ricos en triptófano, un aminoácido que el cuerpo convierte en serotonina, una sustancia clave para regular el humor y el ciclo del sueño. Fuentes naturales de triptófano incluyen el pollo a la plancha, el pescado blanco, el queso bajo en grasa, las claras de huevo, la soja y, especialmente, las semillas de calabaza. Estos alimentos no solo son fáciles de digerir, sino que ayudan a tu cerebro a prepararse para el descanso nocturno.

Lo mejor es evitar las comidas pesadas por la noche. Quesos grasos, alitas de pollo frito o pescado rebozado pueden parecer una buena opción, pero su alto contenido en grasa ralentiza la digestión. Esto puede provocar molestias estomacales, acidez o incluso interrumpir tu sueño sin que te des cuenta.

Además de elegir bien qué comes, también es importante cuándo lo haces. Una cena ligera, al menos dos horas antes de acostarte, da tiempo a tu cuerpo a procesar los alimentos sin interferir con el descanso.

Pequeños cambios en tu plato nocturno pueden tener un gran impacto en la calidad de tu sueño. Y como dice la sabiduría popular: “Duerme bien, come bien, vive mejor”.

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