La ansiedad y los nutrientes esenciales

La ansiedad no siempre se debe solo al estrés o a factores emocionales. En muchos casos, puede estar ligada a carencias físicas que pasamos por alto. Nuestro cuerpo necesita ciertos minerales y vitaminas para funcionar correctamente, y cuando estos faltan, el sistema nervioso puede verse afectado.

El hierro, por ejemplo, es clave para transportar oxígeno en la sangre. Cuando hay déficit, no solo aparece fatiga, sino también inquietud y dificultad para concentrarse, síntomas comunes en personas con ansiedad. Lo mismo ocurre con la vitamina B12, esencial para el buen funcionamiento del cerebro. Su carencia puede provocar confusión, irritabilidad e insomnio.

Otro nutriente importante es el ácido fólico, especialmente en personas con dietas poco variadas o en ciertos estados de salud. Este ácido, junto con el selenio —un mineral con propiedades antioxidantes— ayuda a regular el estado de ánimo. Estudios han mostrado que bajos niveles de selenio se asocian con mayor riesgo de trastornos ansiosos.

Los ácidos grasos esenciales, como el omega-3, también juegan un papel fundamental. Estos componentes, presentes en pescados grasos, nueces y semillas, apoyan la salud cerebral y tienen efectos antiinflamatorios que benefician al sistema nervioso. Su falta puede traducirse en mayor sensibilidad al estrés y alteraciones del sueño.

Por eso, antes de asumir que la ansiedad es solo un problema emocional, vale la pena revisar la alimentación. Una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales, puede ser un primer paso para recuperar la calma. En muchos casos, corregir una deficiencia simple puede marcar una gran diferencia en cómo nos sentimos cada día.

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