¿Grados o sensación térmica? No es lo mismo

Cuando miras el pronóstico del tiempo, seguramente veas dos cifras: la temperatura real y la sensación térmica. Aunque ambas se miden en grados Celsius (ºC), no significan lo mismo.

La temperatura del aire es un dato concreto y medible. Como explica Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), se trata de un valor real que se obtiene con un termómetro en condiciones controladas. Es decir, no varía según cómo te sientas tú, sino que representa la energía calorífica presente en el ambiente.

La sensación térmica, en cambio, es subjetiva. No se mide directamente, sino que depende de cómo tu cuerpo percibe esa temperatura. Factores como el viento, la humedad o la radiación solar influyen en ella. Por ejemplo, un día con 15 ºC puede sentirse mucho más frío si hay viento fuerte (efecto wind chill), o más caluroso si el sol brilla con intensidad.

Por eso, aunque el termómetro marque 20 ºC, puedes sentir más calor o más frío según las condiciones. En días de viento, la sensación térmica baja porque el aire acelera la pérdida de calor de tu cuerpo. En cambio, en ambientes húmedos, el calor parece más agobiante porque el sudor no se evapora con facilidad.

En resumen: los grados miden lo que hay, la sensación térmica lo que sientes. Y aunque no esté lloviendo ni haciendo sol directamente, el viento o la humedad pueden hacer que 10 ºC se sientan como 5, o que 25 ºC parezcan 30. Por eso, al planear tu día, conviene mirar ambos datos. No es lo mismo abrigarse por temperatura que por sensación.

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