Libertad no es garantía de éxito

¿Ser libre significa que siempre vamos a lograr lo que queremos? No necesariamente. Como bien señala el filósofo Fernando Savater en su libro Ética para Amador, hay una diferencia clave entre tener la libertad de intentar algo y conseguirlo con seguridad.

Ser libres quiere decir que podemos elegir, que tenemos la posibilidad de actuar, de probar, de arriesgarnos. Pero esa libertad no viene con garantías. Intentar no equivale a alcanzar. Por ejemplo, cualquiera puede decidir presentarse a una carrera política, pero eso no asegura que gane. La libertad está en la posibilidad de participar, no en el resultado final.

Savater lo explica con claridad: confundir libertad con omnipotencia es un error grave. La libertad humana tiene límites. No podemos hacer lo imposible, ni controlar todos los factores del mundo. La verdadera libertad se ejerce dentro de lo posible, no como un poder absoluto para imponer nuestra voluntad a toda costa.

En la vida diaria, esto se ve claramente. Podemos elegir estudiar una carrera, pero eso no asegura que la terminemos sin esfuerzo. Podemos decidir cambiar de trabajo, pero no garantiza que encontremos uno mejor de inmediato. El valor está en la decisión, no solo en el resultado.

Entender esta diferencia nos ayuda a ser más realistas y más valientes: sabemos que no controlamos todo, pero seguimos eligiendo con responsabilidad. Y eso, al fin y al cabo, es ser libre de verdad.

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