La motivación intrínseca y la extrínseca representan dos motores psicológicos diferentes que impulsan la conducta humana, diferenciándose principalmente por el origen del estímulo que genera la acción.
Motivación intrínseca
Surge del interior de la persona. Se trata de realizar una actividad por el disfrute, la satisfacción, la curiosidad o el sentido de propósito que esta produce en uno mismo, sin necesidad de buscar un reconocimiento externo.
Ejemplos: Leer un libro por puro placer, aprender a tocar un instrumento musical por el gusto de dominarlo o resolver un rompecabezas desafiante.
Motivación extrínseca
Proviene del exterior. Ocurre cuando la conducta se realiza para obtener una recompensa tangible —como dinero, calificaciones o premios— o para evitar una consecuencia negativa o castigo.
Ejemplos: Estudiar únicamente para aprobar un examen, trabajar para recibir un salario a fin de mes o hacer una tarea para evitar una reprimenda.
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