¿Qué es la otitis maligna?

La otitis maligna, también conocida como osteomielitis de la base del cráneo o otitis externa necrotizante, es una infección grave y potencialmente peligrosa que comienza en el oído externo pero puede extenderse hacia estructuras más profundas. A diferencia de una simple otitis externa, esta condición afecta no solo la piel del conducto auditivo, sino que puede invadir el hueso temporal, ubicado en la base del cráneo, y comprometer áreas como el oído medio e interno.

Es más común en personas con sistemas inmunológicos debilitados, como pacientes diabéticos o aquellos con enfermedades crónicas. Los síntomas suelen incluir un dolor intenso de oído que empeora al mover la oreja, drenaje persistente del oído, pérdida de la audición y, en casos avanzados, problemas neurológicos por compresión de nervios cercanos.

El diagnóstico temprano es clave. Los médicos suelen combinar exámenes clínicos con imágenes como resonancias o tomografías para confirmar la extensión de la infección. El tratamiento principal incluye antibióticos intravenosos durante semanas, y en algunos casos, puede requerirse cirugía para eliminar el tejido afectado.

Si no se trata a tiempo, la otitis maligna puede causar complicaciones graves como parálisis facial, meningitis o daño cerebral. Por eso, ante cualquier signo de infección de oído que no mejora con el tratamiento habitual, es fundamental acudir al especialista sin demora.

Prevenir no significa solo tratar infecciones comunes del oído, sino también controlar condiciones como la diabetes, que aumentan el riesgo. Con atención adecuada, muchas de estas complicaciones pueden evitarse.

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