¿Qué significa tener una imprudencia menos grave al volante?

Cuando se comete una infracción al volar, no todas las faltas se consideran iguales. En España, el Código Penal distingue diferentes grados de imprudencia, y una de ellas es la imprudencia menos grave. Aunque suena contradictorio, este término se usa cuando el hecho no llega a considerarse una imprudencia grave, pero sí deriva de una infracción grave en materia de tráfico.

Por ejemplo, si un conductor causa un accidente por exceso de velocidad o por no respetar una señal de alto, pero no se producen lesiones graves ni hay indicios de temeridad, el juez puede valorar la conducta como una imprudencia menos grave. No se trata de un delito leve por el comportamiento en sí, sino por las consecuencias que genera. La clave está en que el hecho sea resultado de una infracción importante en las normas de circulación, pero no tan extrema como para considerarse imprudencia grave.

El artículo 14 del Código Penal, reformado por la Ley Orgánica 2/2019, establece que el Juez o Tribunal es quien decide si la imprudencia es menos grave, atendiendo a la entidad de la infracción cometida. Esto quiere decir que no es automático: se analiza caso por caso, considerando factores como las condiciones de la vía, el comportamiento del conductor y las circunstancias del accidente.

Este tipo de infracción puede conllevar penas como multas o trabajos en beneficio comunitario, aunque no suele implicar prisión. Aun así, sirve como recordatorio de que, aunque la imprudencia no sea muy grave, la responsabilidad al volante siempre cuenta. Conducir con atención no es solo cumplir la ley, es respetar la vida propia y la de los demás.

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