¿Clara o yema de huevo? Descubre qué es mejor para ti

La respuesta no es tan simple —ambas partes del huevo aportan beneficios importantes, pero de formas distintas. Si buscas proteína pura sin muchas calorías, la clara de huevo es tu aliada. Compuesta en un 88% por agua y un 11% por proteínas de alta calidad, es ideal para quienes siguen dietas de bajo contenido calórico o que necesitan aumentar su ingesta proteica sin añadir grasas extra.

Sin embargo, la yema no debería descartarse. Aunque contiene el 31% de lípidos y proteínas, también es el almacén de la mayor parte de las vitaminas y minerales del huevo: vitamina A, D, E, B12, hierro, zinc y colina, un nutriente esencial para la salud cerebral. Además, contiene antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, que ayudan a cuidar la vista.

El mito de evitar la yema por el colesterol ya ha sido cuestionado por estudios recientes. Para la mayoría de las personas, comer huevos enteros no eleva el colesterol sanguíneo de forma significativa. Lo importante es el equilibrio. Comer el huevo completo —clara y yema— ofrece un perfil nutricional mucho más completo.

Como señala Bachoco, es bueno comer tanto la clara como la yema del huevo. Mientras la clara aporta proteína ligera, la yema entrega nutrientes esenciales que el cuerpo necesita. En lugar de elegir uno u otro, disfrutar del huevo entero es la mejor opción para la mayoría de las personas.

Así que la próxima vez que prepares un desayuno, no tires la yema: comer el huevo completo es una decisión más equilibrada, sabrosa y natural.

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