¿Es seguro volar con un resfriado?

Si estás resfriado y tu viaje está a punto de salir, no necesariamente tienes que cancelar. Muchas personas vuelan con un ligero resfriado sin mayores problemas, pero hay algunas precauciones que puedes tomar para sentirte mejor y evitar complicaciones.

Uno de los mayores inconvenientes de volar con un resfriado es el malestar en los oídos debido a los cambios de presión. Cuando los senos nasales están inflamados, el equilibrio de presión en los oídos se dificulta, lo que puede provocar dolor o incluso una infección del oído. Una solución sencilla es tomar un descongestionante aproximadamente una hora antes de despegar. Esto ayuda a despejar los conductos nasales y facilita la adaptación a la presión del avión.

Si el vuelo es largo —por ejemplo, más de tres o cuatro horas— repetir la dosis al menos una hora antes del aterrizaje también puede ayudar. Esto es especialmente útil durante el descenso, cuando la presión cambia más rápidamente. Asegúrate siempre de seguir las instrucciones del medicamento y no exceder la dosis recomendada.

También es útil mantenerse hidratado, evitar el alcohol y usar una mascarilla si tienes tos o estornudos, tanto para tu comodidad como para respetar a los demás pasajeros. Si tienes fiebre alta o síntomas graves, lo mejor es consultar a un médico antes de viajar.

En general, un resfriado leve no debería impedirte volar, pero con los cuidados adecuados, puedes hacer el viaje mucho más cómodo. Un poco de preparación puede marcar una gran diferencia en tu experiencia a bordo.

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