La enfermedad del rey Jorge
En 1788, el rey Jorge III de Inglaterra atravesó un profundo episodio que marcó un momento oscuro en su reinado. Ya había sufrido un primer brote años antes, pero esta vez la crisis fue mucho más intensa. El monarca empezó a comportarse de forma errática, mostrando episodios de agresividad, hablando sin sentido y aferrándose a ideas delirantes. Algunas crónicas aseguran que llegó a hablar con un árbol creyendo que era el rey de Prusia, y otros relatos mencionan que gritaba durante horas, incapaz de controlar sus palabras ni sus emociones.
Ante el alarmante deterioro, la corte no tuvo más remedio que intervenir. Los médicos reales, desbordados por un mal que no comprendían bien, llamaron al doctor Francis Willis, un hombre conocido en la época por su enfoque poco convencional en el tratamiento de la locura. Aunque sus métodos hoy podrían considerarse crueles —como el uso de correas y disciplina estricta—, en aquel tiempo representaban uno de los pocos intentos serios de abordar la salud mental.
La enfermedad de Jorge III sigue siendo tema de debate entre historiadores y médicos. Hoy se cree que padecía porfiria, una enfermedad genética que afecta el sistema nervioso y puede provocar síntomas psiquiátricos. Pero en su momento, su locura fue vista como un misterio, un escándalo y, para muchos, una tragedia que afectó no solo a un rey, sino a todo un imperio.
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