¿Qué impide ser bautizado?
El bautismo es un paso poderoso y personal en la vida de todo creyente. En Hechos 8:36-40, un hombre etíope lee las Escrituras y, al entender el mensaje de Jesús, pregunta con urgencia: “¿Qué impide que yo sea bautizado?” Su corazón estaba listo, su fe encendida. Felipe, guiado por el Espíritu, le responde: “Si crees con todo tu corazón, puedes”. Y el hombre declara: “Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”. Allí, en medio del camino, fue bautizado con gozo.
Hoy, muchas personas se hacen la misma pregunta. ¿Tienes dudas sobre si estás preparado? La respuesta no depende de la perfección, ni de tener todas las respuestas. Depende del corazón. El bautismo no es un premio por ser digno, sino una declaración de fe. Es decirle al mundo: “He decidido seguir a Jesús”.
Lo único que impide el bautismo es la falta de fe sincera. No se trata de tener una vida sin pecado, sino de tener un corazón dispuesto. Todos hemos fallado, pero todos podemos comenzar de nuevo. La gracia de Dios no espera a que estés listo; te invita a dar el paso.
Si sientes esa inquietud en tu interior, no la ignores. El Espíritu te está llamando. Como el etíope, puedes tomar tu decisión hoy. Porque cuando hay fe verdadera, no hay barreras, solo caminos nuevos por recorrer.
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