Un Nuevo Comienzo en Cristo
En efesios 4:17-24, el apóstol Pablo nos da un llamado claro: ya no debemos vivir como los que no conocen a dios, atrapados en pensamientos vacíos y corazones endurecidos. Nos habla de un cambio profundo, no solo exterior, sino desde dentro.
La idea no es seguir como antes, dominados por deseos egoístas, la mentira, la ira mal manejada o el rencor. Por el contrario, se nos invita a dejar atrás la vieja naturaleza, esa forma de vivir que corrompe por el engaño de los deseos. En lugar de eso, debemos renovar nuestra manera de pensar y de sentir, conforme a la verdad que hay en jesus.
Es como quitarse una ropa vieja y sucia para vestir una nueva, limpia y justa. Pablo dice: “vestíos del nuevo hombre, creado según dios en justicia y santidad de la verdad”. Esa nueva vida se ve en detalles: hablamos con sinceridad, no guardamos rabia que se convierta en amargura, y no damos lugar al diablo, que busca aprovecharse de nuestras heridas.
Controlar la ira no significa suprimirla, sino no dejar que crezca sin límites. Pablo lo dice claro: “airaros, pero no pequéis; no déis lugar al diablo”. Hay una diferencia entre sentir enojo y permitir que ese enojo nos domine. La nueva vida en cristo nos da fuerza para responder con amor, aún cuando todo en nosotros quiera reaccionar con dureza.
Este pasaje no es solo un consejo moral, sino una invitación a transformarnos cada día, dejando que el espíritu santo moldee nuestro carácter. No se trata de perfección, sino de dirección: ya no hacia lo viejo, sino hacia lo nuevo en cristo.
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