¿Cómo afecta el vuelo a tus pulmones?

Cuando subes a un avión, el cuerpo enfrenta condiciones distintas a las del nivel del mar. A pesar de que la cabina está presurizada, el aire dentro del avión contiene menos oxígeno que el que respiramos normalmente. Esto provoca una leve disminución en los niveles de oxígeno en la sangre.

Si tu salud pulmonar es buena, ni siquiera lo notarás. Tus pulmones y tu sistema circulatorio se adaptan sin problemas a este cambio. Es como si tu cuerpo ajustara el ritmo de forma natural, sin que tú tengas que hacer nada.

Sin embargo, para las personas con enfermedades respiratorias, como EPOC o fibrosis pulmonar, esta reducción de oxígeno puede ser más difícil de tolerar. En esos casos, los médicos a veces recomiendan usar oxígeno suplementario durante el vuelo para evitar malestares.

Lo importante es saber que los vuelos comerciales están diseñados pensando en la mayoría de las personas. Las compañías aéreas siguen estrictos estándares de presión de cabina para garantizar que viajar en avión sea seguro para casi todos los pasajeros.

Si viajas con frecuencia o tienes preocupaciones sobre tu salud respiratoria, lo mejor es consultar a tu médico antes de volar. Pero para la mayoría de nosotros, el simple hecho de volar no supone ningún riesgo real para los pulmones. Solo tienes que sentarte, abrocharte el cinturón y disfrutar del viaje.

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