¿Qué riesgos hay si duermo con la presión alta?

Es normal que la presión arterial baje ligeramente cuando nos acostamos a dormir. Sin embargo, si tu presión sigue alta aunque estés en reposo, podría ser una señal de alerta. La presión arterial elevada durante la noche aumenta el riesgo de problemas graves, como infarto de miocardio, derrame cerebral o insuficiencia cardíaca.

El corazón necesita descansar igual que el resto del cuerpo. Si trabaja a un ritmo alto incluso cuando estás acostado, con el tiempo puede debilitarse. Además, la tensión sostenida daña las arterias y puede acelerar el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Algunas personas tienen lo que se llama “hipertensión de bata blanca”, pero otras mantienen cifras altas en todo momento, incluido el descanso, lo cual requiere atención médica inmediata.

Factores como el estrés, el insomnio, la apnea del sueño o una mala alimentación pueden contribuir a que la presión no baje por la noche. Por eso, es importante no ignorar síntomas como dolores de cabeza matutinos, mareos o fatiga, incluso si te sientes bien durante el día.

Lo mejor es medir la presión en diferentes momentos, especialmente por la noche y al levantarse, para tener un panorama más completo. Si los valores están constantemente por encima de 130/80 mmHg, es fundamental consultar al médico. Un tratamiento adecuado, que puede incluir cambios en la dieta, ejercicio y medicamentos, ayuda a proteger el corazón y prolongar la vida.

Recuerda: cuidar tu presión no es solo cuestión de números, es una forma de cuidar tu salud a largo plazo.

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