¿Vale la pena comer un huevo antes de entrenar?

Seguramente has escuchado esa vieja creencia de que comer un huevo crudo antes del gimnasio te dará más energía y mejorará tu rendimiento. Algo así como una escena sacada de Rocky, pero la realidad es otra. Comer un huevo crudo antes de entrenar no tiene respaldo científico que demuestre un verdadero beneficio en el rendimiento físico.

De hecho, el cuerpo absorbe mejor las proteínas del huevo cuando están cocidas. Una investigación de la Universidad de Illinois mostró que la digestión de la proteína en el huevo cocido es mucho más eficiente que en el crudo. O sea, estás perdiendo parte del beneficio si no lo cocinas.

Pero hay algo aún más importante: el riesgo de salmonelosis. Aunque no siempre ocurre, el huevo crudo puede contener bacterias peligrosas, especialmente si no es fresco o no se ha guardado bien. Y lo último que quieres es interrumpir tu rutina por una intoxicación alimentaria.

Si buscas un buen pre-entreno, es mejor optar por alimentos que combinen proteínas y carbohidratos de fácil digestión: una tostada con huevo pasado por agua, un plátano con un poco de mantequilla de maní o un yogur natural con frutas.

En resumen, aunque el mito del huevo crudo suena épico, no vale la pena el riesgo. Cocínalo bien, cómetelo con tranquilidad y entrena con fuerza. Tu cuerpo te lo agradecerá.

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