¿Entrenar en ayunas? Mejor con un desayuno ligero

Cada vez son más los que se levantan temprano para entrenar antes del trabajo o la escuela. Pero ¿qué pasa si sales a correr o entras al gimnasio sin desayunar? Según expertos, el rendimiento físico disminuye notablemente cuando entrenas en ayunas. Tu cuerpo lleva horas sin recibir alimento y las reservas de energía, especialmente el glucógeno muscular, están bajas.

Si la actividad es intensa —como una carrera rápida, series de pesas o un entrenamiento de alta intensidad—, el agotamiento llega mucho antes. Esto no solo limita tus resultados, sino que también puede aumentar el riesgo de lesiones por falta de fuerza o concentración. Además, cuando el glucógeno se agota rápido, el cuerpo puede empezar a usar proteína muscular como fuente de energía, algo que nadie busca al hacer ejercicio.

No se trata de almorzar antes de entrenar, claro está, pero un desayuno ligero y equilibrado hace una gran diferencia. Algo tan sencillo como una pieza de fruta con un poco de yogur, una tostada con mantequilla de maní o un vaso de leche con avena puede dar el impulso necesario para moverse con más fuerza y seguridad.

Claro, si tu rutina es suave —como caminar o hacer estiramientos—, no hay problema en hacerlo en ayunas. Pero si buscas mejorar, ganar resistencia o quemar grasa de forma eficiente, darle al cuerpo algo de combustible antes del ejercicio es clave. Escuchar a tu cuerpo y adaptar la rutina a tus necesidades siempre será la mejor estrategia.

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